Un breve giro
- Gladeline Rapozo

- 18 may 2021
- 3 Min. de lectura
Hace unos días, mientras me detenía a pensar como amarrar correctamente mis emociones en un encuentro casual, pensé, ¿Por qué, si yo disfruto más las emociones en las relaciones que los mismos encuentros físicos, debía yo dedicar mis días de soltería a darle prioridad a lo físico y no a lo emocional? ¿Cómo fue que llegamos al punto donde los encuentros casuales por casi norma obvia están destinados a ser vínculos físicos y solo físicos? ¿Será que soy la única que da prioridad a las emociones que a la satisfacción física? Yo no creo.
Esa tarde me detuve a pensar y concluí que, así como tenemos encuentros casuales físicos, yo iba a tener encuentros casuales emocionales. Darme la libertad de sentir cariño, compañía, pasarme los días imaginando futuros inalcanzables con ese extraño que me saca sonrisas y se ha convertido exitosamente en un encuentro casual de días, o semanas. Siempre con la idea de que es un encuentro breve. Y no tenemos por qué ser estrictos, imagino que ustedes piensan que ya no sería casual porque es un encuentro emocional y sería imposible evitar el desarrollo de lazos que imposibiliten después cortar el "encuentro casual" a diferencia de un encuentro físico. Pero yo me pregunto lo siguiente, ¿Y a caso los encuentros físicos no han terminado en relaciones duraderas y sanas al igual que algunos encuentros emocionales han terminado solo en puro encuentro físico?
Pareciera que el problema real, que me han planteado muchos es el dolor que puede causar para las partes al momento de dar fin a este encuentro casual emocional. Y en mi opinión es una inquietud valida y más que probable. Entiendo que las relaciones físicas se han vuelto una tradición social así que directa e indirectamente vamos desarrollando herramientas para adiestrar nuestros sentidos y hacer de este "tipo de vinculo" algo posible y efectivo. Regulando las emociones, meditando los diálogos, organizando los horarios y en definitiva administrando todo aquello que pueda reflejarse en algo mas que "solo un encuentro físico". Yo planteo que esas herramientas cognitivas, de interacción interpersonal, de prueba y error, nos pueden servir igual para los encuentros emocionales.
Pongamos el siguiente escenario; Penelope ha conocido a Victoria, está demás decir que como Penelope acaba de salir de una relación siente que necesita tiempo para sanar y recuperar su estabilidad emocional. Independientemente de eso Penelope por tradición y cultura se siente que está en pleno derecho y condición de tener encuentros físicos con Victoria ya que esto "no irrumpiría su proceso de recuperación". Pero pongamos algunas cosas claras, Penelope no se siente en la necesidad de tener encuentros físicos, prefiere tener una persona que la acompañe a ver una película o a disfrutar unos tacos de birria el próximo Jueves aunque no tenga ganas de formar una relación. Prefiere agarrar de manos a Victoria y darle un beso en la mejilla porque lo disfruta más que otro orgasmo esa semana. ¿Por qué estas cosas se atribuyen solo a relaciones que tienen un norte que apunta al amor eterno? ¿Cómo fue que a nadie se le ocurrió que pueden existir las relaciones con fechas de expiración? Acordar con claridad que nos daremos la libertad de apreciar a plenitud aunque no tengamos la intención de formalizar ni hacer planes a futuro en conjunto, sentir hasta que ya sea justo. Y no como vampiros emocionales, sino como aquellas personas que por mutuo acuerdo deciden solo tener relaciones a través del todopoderoso dialogo.
Para mí las herramientas que nos hacen falta para este tipo de vinculo son las palabras, lo que planteo son escenarios nuevos que no sabemos tejer con palabras claras. Decirle a Victoria, "Quiero llevarte a comer tacos el Jueves y después ver una película porque disfruto tu compañía" y que cuando la respuesta de Victoria sea "¿Estás tratando de enamorarme?" Penelope tenga las herramientas para decir, "No. Solo prefiero pasar el jueves contigo y creo que la película te puede gustar, si entiendes que las sensaciones que traen esos encuentros son muy confusas ahora mismo, puedo ir con un amigo y nos vemos otro día." Y, sin quitarle el mérito a Penelope por sus palabras tan acertadas, darle un aplauso a Victoria cuando luego de unos segundos pueda firmemente responder "Esto es un poco nuevo para mi, mañana te confirmo si estoy en disposición para eso."
Yo no sé ustedes, pero eso no me suena a fantasía, solo me suena a que le hemos dado una gaveta a las emociones que las tienen asfixiadas. Que no hemos sabido jugar con ellas sin dejarlas caer. Que hemos etiquetado su presencia como un estorbo porque no hemos sabido querer un poseer. Pero entiendo que si, con un poquito de practica en la comunicación, paciencia para la contraparte y libertad para disfrutar las cosas, si se le puede decir un "te quiero" a un extraño, disfrutarlo y pautar con Nicole para la próxima semana.


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